RESOLVER PROBLEMAS ORTOGRAFIA DIFICULTADES ORTOGRAFICAS

Las dificultades ortográficas se pueden tratar por dos vías: la ortografía fonótica y la visual, tal como se señala en un trabajo de la Junta de Andalucía sobre el TRATAMIENTO DE LAS DIFICULTADES ORTOGRÁFICAS

1. TRATAMIENTO DE LA ORTOGRAFÍA FONÉTICA

Las estrategias de lectura que se expusieron al exponer el tratamiento (re)educativo de la lectura por vía indirecta o fonológica son, sin duda, una parte importante en el tratamiento de las dificultades de la escritura por vía indirecta, pero no parecen del todo suficiente en un buen número de casos (alumnos disortográficos, alumnos con problemas exclusivamente de escritura), en donde necesitamos implementar algunos procedimientos y actividades complementarios.

Como ya se dijo al hablar de los posibles problemas en cuanto a la utilización de esta ruta de escritura, los errores que pueden cometerse al escribir fonológicamente, son errores de ortografía fonética: omisiones o inversiones de orden, sustituciones de origen fonológico, sustituciones de origen visual o sustituciones originadas por el hecho de que algunos fonemas se pueden escribir de forma diferente, según las vocales que lo acompañen; estas últimas sustituciones se dan con las que denominaremos reglas de conversión fonema-grafema (RCFG) contextuales.

1.1. Tratamiento de las omisiones e inversiones de orden.

Las omisiones de letras e inversiones del orden de algunas de ellas en la secuencia de la palabra escrita son, por lo general, una manifestación no de problemas en la adquisición de las reglas de conversión, ni en el procesamiento visual de las letras, sino en el análisis y la síntesis fonológica del habla, de modo que el tratamiento correctivo de unas y otras pasa, necesariamente, por desarrollar la habilidad del alumno a la hora de segmentar las palabras habladas en fonemas y de volver a formar éstas uniendo cada fonema al siguiente.

Dicho de otro modo, el sujeto que escribe una palabra por vía indirecta se está sometiendo a un proceso de autodictado, por el cual tendrá que reconocer los distintos sonidos que constituyen una palabra, antes de empezar la laboriosa tarea de transformar cada uno por la letra que le corresponde. Así, se puede entender más fácilmente que puedan cometerse errores relacionados con la omisión o la inversión de alguno de los fonemas que configuran una palabra.

Son estos errores ortográficos, por tanto, errores más vinculados al lenguaje oral que al escrito. Y, sin duda, uno de los mejores remedios para evitar su aparición es la prevención, mediante el desarrollo de programas de conocimiento fonológico como los que describimos al hablar de lectura.

Como no siempre se lleva a cabo este tipo de programas, es nuestra intención, a continuación, proponer un método elaborado en la Universidad de Salamanca, método correctivo que conjuga las actividades de conocimiento segmental dentro del propio proceso de escritura de las palabras, de manera que el alumno comprenda desde el principio el papel de dicho conocimiento en esta actividad y tenga práctica en la habilidad de separar y unir los distintos sonidos que forman las palabras.

El método denominado “Programa para escribir una palabra”, consiste en inducir al niño a ejecutar todas las operaciones implicadas en la escritura de una palabra al dictado:

1. El profesor indica al niño que debe escribir una palabra, pero que va a escribirla de un modo diferente a como está acostumbrado.

2. Dice la palabra elegida (por ejemplo, /cantante/)

3. Indica al niño que debe dividirla en “golpes de voz” (/can/, /tan/, / te/) y, a continuación, contarlos (tres).

4. Enseña al niño a representar los golpes de voz con alguna marca o señal, como por ejemplo un cuadrado por cada “golpe de voz” o un círculo.

5. Se le pide al niño que cuente el número de sonidos de cada sílaba: si el niño encuentra esta tarea muy difícil, se le pide que exagere la articulación de los sonidos de cada sílaba (/cccaaannn/, en el ejemplo anterior) para detectar el número de fonemas presentes.

6. En caso de que, aún así, se den problemas, se le muestra explícitamente cómo se puede exagerar y prolongar la articulación de cada uno de los fonemas e, incluso, se le muestra cómo se pronuncian.

7. Se pide al niño que divida los cuadrados o los círculos que corresponden a cada sílaba según el número de sonidos que la componen.

8. Se le pide que rellene cada espacio con la letra que corresponda, pronunciando cada fonema al mismo tiempo que escribe su letra.

Al comienzo del programa, el niño debe seguir literalmente esta secuencia didáctica con las palabras en las que normalmente encuentra dificultades, hasta llegar a escribirlas por sí mismo y sin los apoyos articulatorios mencionados: el proceso no puede considerarse terminado hasta que todas las operaciones descritas llegan a automatizarse e interiorizarse.

Evidentemente, esta estrategia no es la única posible y, de hecho, debiera usarse sobre todo con las palabras en las que el alumno comete errores en tareas cotidianas de escritura, pero complementándose con ejercicios sistemáticos sobre los tipos de sílaba que le crean problemas normalmente.

La eventual aparición de estos errores suele estar relacionada con alguna de las estructuras silábicas más complejas de la lengua castellana, haríamos especial hincapié en las sílabas directas dobles (CCV) y sílabas mixtas (CVC), si bien puede afectar a cualquier sílaba o palabra.

Una vez más, al igual que ocurrió en lectura, nuestra propuesta se concreta en el uso de las denominadas “letras móviles”, instrumento que, como su nombre indica, permite al sujeto manipular las letras y alterar su orden en el espacio. El alumno construirá sílabas o palabras que el profesor presenta.

Modelo

pra pra pra

Se recomienda, de nuevo, la utilización de la metodología multisensorial (VAKT), es decir, una metodología que estimule todos los posibles canales sensoriales, facilitando, de esta manera, la asociación entre el estímulo gráfico y el sonido que éste representa:

l El profesor emite el sonido de la sílaba modelo. El alumno, tras realizar sus construcciones con las letras móviles, señala cada una de ellas al mismo tiempo que emite cómo suenan. (Asociación viso- auditiva).

l El profesor, tomando la mano del alumno, realiza el movimiento grafomotor sobre las sílabas construidas por éste. Al mismo tiempo el alumno emite el sonido. (Asociación viso-auditivo-kinestésica).

l El profesor emite el sonido de la sílaba modelo y el alumno repasa con el dedo cada una de sus construcciones mientras emite, simultáneamente, el sonido de las mismas. (Asociación viso-auditivo- táctil).

A partir de aquí, se recomiendan ejercicios de completación de palabras a las que le faltan letras, dictados de sílabas complejas, etc. En cualquier caso, la clave está en practicar con el análisis y la síntesis de fonemas en las sílabas más complejas, tanto a nivel oral como escrito, así como en practicar con tales sílabas hasta automatizar su escritura.

1.2. Tratamiento de las sustituciones de origen fonológico

pra

Las sustituciones de origen fonológico son aquéllas en las que un individuo intercambia una letra por otra, con la particularidad de que la confusión se produce porque las letras intercambiadas son la representación gráfica de fonemas muy similares. Podría ser el caso de escribir “pata” en lugar de “bata”; en este caso, la confusión entre “p” y “b”, podría estar originada por el hecho de que ambas letras representan fonemas oclusivos, bilabiales; la única diferenciación, pues, entre ambos, radica en que en el primero las cuerdas vocales no se mueven, mientras que en el otro es necesario que vibren durante su emisión.

En la mayoría de las ocasiones, estas sustituciones se producen cuando dos fonemas comparten entre sí dos rasgos fonológicos primarios (punto de articulación, modo de articulación y sonoridad o no de las cuerdas vocales), siendo especialmente frecuente que el origen de la confusión esté en el modo de articulación y, sobre todo en el punto de articulación.

Consecuentemente, el tratamiento reeducativo de las sustituciones de origen fonológico debe basarse en lo que, muy gráficamente, algunos autores han denominado “oído articulatorio” u “oído fonemático”, para enfatizar que de lo que se trata es de reeducar no tanto la escritura como la capacidad del alumno para analizar los sonidos del lenguaje y categorizarlos en fonemas… lo que requiere contar con un sistema estable de fonemas en nuestro “banco” de conocimientos.

Ni que decir tiene, además, que la intervención reeducativa sobre estos trastornos pasa por una evaluación previa de los errores más característicos del sujeto, para que la intervención se focalice, expresamente, en la recuperación de aquellos fonemas con los que el alumno muestra mayor dificultad. Para este menester, hemos seleccionado las orientaciones elaboradas por Dionisio Rodríguez Jorrín, que se articulan en torno a la consecución de tres objetivos secuenciados temporalmente. Veamos las secuencias para uno de los casos que más se repite entre nuestros escolares: la sustitución de “p” por “b”.

– Secuencia Primera: Discriminación del primer fonema del par confundido.

1. El profesor emite el primer fonema del par confundido / ppppppppppp/ 2. El niño escucha y repite /pppppppppp/

3. Se hace observar cómo sale el aire comprobando su efecto explosivo en el dorso de la mano. 4. El alumno empuja bolitas de papel con el aire producido por la articulación. 5. Se hace observar la presión labial sin exagerala demasiado. 6. Repetimos onomatopeyas que contengan el fonema: la escopeta hace “pan”, el pito hace “pi”, etc. 7. Buscamos palabras que tengan este ruido y las pronunciamos. 8. El niño distingue si una palabra contiene o no el fonema / p/. Ejemplo: silla ¿tiene p?. 9. El niño repite el fonema al mismo tiempo que observa la letra.

– Secuencia Segunda: Discriminación del segundo fonema del par confundido.

Para el desarrollo de esta secuencia, se procederá de la misma forma que se ha realizado la secuencia primera. No tiene sentido comenzar ésta sin que se haya superado la etapa anterior. Se hace necesario, a su vez, resaltar las semejanzas y diferencias de pronunciación con respecto al fonema precedente. Por ejemplo, en la sustitución que nos ocupa puede favorecer el que el alumno perciba que la explosión del aire es menor en /b/ que en /p/, o, incluso, que las bolitas de papel se desplazan más con la /p/ que con la /b/.

– Secuencia Tercera: Discriminación propiamente dicha de ambos fonemas.

1. El niño escucha cómo suenan los dos sonidos del par: papapapa bababa

2. El niño decide si pares de palabras emitidas por su maestro o maestra son iguales o diferentes:

pala pala ¿Son iguales o diferentes? pala bala ¿Son iguales o diferentes?

El niño escucha tres palabras semejantes. A

3. continuación, debe repetirlas:

pala lava

4.

bala mala lapa lama

Se pueden observar las diferencias ante el espejo.

TRATAMIENTO DE LAS DIFICULTADES ORTOGRÁFICAS

5. Se realizarán dictados de sílabas, palabras y frases prestando una gran atención a las faltas.

1.3. Tratamiento de las sustituciones de origen visual

En las sustituciones de origen visual también se intercambia una letra por otra, pero en este caso, a diferencia de las sustituciones de origen fonológico, el motivo del error no está en la similitud de los fonemas de los que proceden las letras intercambiadas, sino, específicamente, en el parecido que guardan las letras entre sí. Éste podría ser el caso, entre otros, de intercambiar la “l” por la “i” o la “m” por la “n”.

La investigación científica en este campo no recomienda detenerse mucho en este error, pues son poco corrientes. Quizás las dificultades de esta naturaleza, más que por un problema de tipo visual, sean la consecuencia de que, en la vida cotidiana, la orientación de las cosas no afecta a su naturaleza, es decir, una silla siempre será una silla, con independencia de que esté orientada hacia nuestra derecha o nuestra izquierda. En la escritura, por el contrario, una misma representación gráfica puede ser una letra u otra según su orientación en el espacio.

Las mismas actividades que se han recomendado para las sustituciones fonológicas son, igualmente, efectivas para las sustituciones visuales, pues, en definitiva, de lo que se trata, es que el alumno con dificultad adquiera una asociación sólida entre un sonido y la letra que lo representa, con independencia de que la causa que origina la falta de asociación, sea fonológica o visual.

1.4. Tratamiento de los errores en RCFG contextuales

Para terminar estas sugerencias sobre el tratamiento reeducativo de la vía indirecta o fonológica debemos señalar que uno de los tipos de “faltas” más frecuentes en la ortografía de los niños con dificultades es el de sustitución del grafema en los casos en que un fonema consonántico determinado se puede representar de varias formas, según la vocal que le siga. Es el caso del fonema /k/, que puede escribirse “c” (en ca,co,cu) o “qu” (en que, qui); del fonema / z/, que puede escribirse “z” (en za, zo, zu) o “c” (en ce,ci); del fonema /g/, que puede escribirse “g”, (en ga,go,gu), “gu” (en gue, gui) o “gü” (en güe, güi); y del fonema /j/, que puede escribirse

“j” (en ja,je,ji,jo,ju) o “g” (en ge,gi).

En principio es normal que las dificultades de aprendizaje de estas RCFG sean mayores que las de aquellos fonemas que sólo se pueden representar de una manera, como es, por ejemplo, el caso del fonema /p/ que siempre se representará con la letra “p”, por la simple razón de que deben establecerse varias asociaciones FG, no sólo una, y que deben aplicarse en cada caso teniendo en cuenta el contexto de la sílaba, es decir, la vocal que sigue a la consonante.

Así, pues, el aprendizaje y automatización de estas reglas ortográficas requiere de un tratamiento mucho más prolongado y sistemático que el de las demás: hay que aprender a identificar el fonema en cuestión, diferenciándolo de otros similares, hay que aprender cuántas opciones de codificación existen para él, hay que aprender cuándo se debe usar cada una de esas opciones… y hay que practicar con todas ellas hasta usarlas sin necesidad de pararse a pensar en la regla.

Metodológicamente, por otra parte, parece conveniente comenzar insistiendo en estas asociaciones entre fonemas y grafemas en la lectura, ya que al leer no hay ambigüedad alguna en las reglas de conversión: “ge” siempre se lee /je/, “za” siempre se lee /za/ y “ce” siempre se lee /ze/. Es más al ser tan pocos los casos, prácticamente es posible aprender cada uno de ellos como si se tratasen de una letra más; es decir, que cuando aprendemos a leer “g”, empezamos con “ga”, “go”, “gu”, pero seguimos inmediatamente con “gue”, “gui”, añadiendo la lectura de “güe”, “güi” y, a continuación, la de “ge”, “gi” insistiendo en que se leen /je/, /ji/. Por supuesto, acto seguido se presentan “je”, “ji” y “ja”, “jo”, “ju”, como nuevos casos de /j/.

Como bien señala Rodríguez Jorrín, al corregir estos errores se debe partir de un sobreaprendizaje lector de las RCGF respectivas (es decir, de su automatización previa) y trabajar luego cada RCFG de manera sistemática y constante, hasta lograr también su sobreaprendizaje. Hay que corregir cada regla una a una y de manera organizada, comenzando por el fonema y siguiendo por numerosos ejemplos de escritura de éste en cada uno de los casos posibles; además, se debe trabajar a partir del contraste de las sustituciones más frecuentes, es decir, de /j/-/g/ y sus reglas y de / k/-/z/ y sus reglas.

2. TRATAMIENTO DE LA ORTOGRAFÍA VISUAL

La existencia en nuestra lengua de las palabras poligráficas, palabras que pueden escribirse de manera diferente sin que se altere el sonido de lo escrito, sólo es posible por la denominada vía directa u ortográfica de escritura. Veamos, por ejemplo, el caso de la palabra “caballo”, que aunque tiene una representación ortográfica comúnmente aceptada, bien podría representarse por escrito de formas muy diferentes sin que se altere el sonido que emitimos para referirnos a este mamífero perisodáctilo: “kaballo”, cavallo”, “cavayo”, “kavallo”, “kavayo”, etc., es decir, que de nada sirve insistir en las RCFG para la corrección de este tipo de problemas, pues tales reglas no terminan de despejar las dudas del individuo a la hora de decidir si se debe escribir o no una “h”, elegir “b” o “v”.

De este hecho, se deriva una importante consecuencia reeducativa: la intervención sobre este tipo de errores, errores de ortografía arbitraria, pasa por la creación de un amplio vocabulario ortográfico, en donde las representaciones de las palabras almacenadas en el léxico ortográfico, sean lo suficientemente sólidas como para permitir su recuperación inmediata cuando sea necesario escribirlas. De lo contrario, el sujeto no tendrá otra alternativa que autodictarse la palabra, pudiendo cometer errores a la hora de representar aquellos fonemas que admiten más de una representación posible.

Las líneas básicas de trabajo para la corrección de estas dificultades ortográficas son, en esencia, similares a las ya propuestas para el desarrollo de una lectura eficiente por vía directa.

Esta similitud en el tratamiento de la vía directa de escritura y de la vía directa de lectura se debe, evidentemente, a dos circunstancias muy concretas: (a) en ambos casos se trata de generar una “memoria fuerte” de las palabras escritas, para facilitar su recupèración inmediata y automática cuando sea preciso; y (b) en ambos casos las representaciones que se tratan de almacenar tienen un carácter visual, o visoespacial, si se prefiere. No obstante, hay una diferencia crucial entre las dos situaciones: las huellas o representaciones almacenadas en el léxico ortográfico no son sólo visuales, sino viso-motrices, es decir, tienen un componente (grafo) motor.

Desde un punto de vista práctico, por tanto, hemos de afirmar que el tratamiento puramente visual de las palabras de ortografía arbitraria sirve para su lectura, pero es insuficiente para su correcta escritura, la cual exige un tratamiento en donde, además de trabajar el aspecto visual, es necesario proporcionar a los alumnos abundantes ocasiones de práctica de escritura efectiva de la palabra. Dicho de otro modo, lo que sirve para la escritura sirve también para la lectura, pero lo que sirve para ésta no es suficiente ortográficamente.

Como consecuencia de todo ello, la idea que se deriva es que el tratamiento adecuado de la “ortografía arbitraria” requiere de los mismos principios y estrategias que expusimos para la lectura por vía directa, pero añadiendo la práctica de escritura de los términos seleccionados… Y cuanto más abundante mejor.

Veamos, a continuación, algunas estrategias que intentan reunir los distintos condicionantes que acabamos de relatar:

(a) Archivos cacográficos: esta estrategia sugiere la elaboración de vocabularios específicos en los que un alumno concreto, o un grupo de alumnos determinado, muestre especialmente un alto índice de comisión de errores. También puede utilizarse, preventivamente, con grupos de palabras nuevas con la idea de que no aparezcan tales errores. La actividad consiste en la elaboración de tarjetas con estas palabras; por una cara, podemos representar el significado (un dibujo) de la palabra en cuestión, asociado a su forma ortográfica. La parte posterior, se reserva para la escritura de la palabra, omitiéndose la letra que refleje la dificultad objeto de estudio.

burro _urro

El proceso consiste en seleccionar a diario un número concreto de tarjetas, número que oscilará en función de las características del alumno y de la finalidad preventiva o correctiva del mismo, para que sean observadas, por la parte en la que se encuentra la escritura incompleta, para, a continuación, escribirlas en su cuaderno. Una vez que una palabra ha sido escrita, se le da la vuelta a la tarjeta, de inmediato, para proceder a su corrección. El procedimiento descrito se repite, al finalizar la sesión, con todas aquellas palabras que no han sido escritas correctamente en la primera oportunidad. Se recomienda que todos los días se utilicen algunas de las tarjetas que se han trabajado el día previo, especialmente aquéllas con las que se cometieron errores, para lograr la reiteración necesaria que nos permita fijar sólidamente en nuestra memoria la huella ortográfica de estas palabras.

(b) Bingos de palabras: el atractivo lúdico que entraña esta actividad, la hace especialmente recomendable para el trabajo sistemático de estas palabras de ortografía arbitraria, que albergan una gran dificultad para muchos de nuestros alumnos y alumnas. Utilizando categorías, o grupos de palabras, previamente establecidos por el maestro, el alumno selecionará un número determinado de ellas entre 9 y 15, todos los participantes deben seleccionar el mismo número acordado de palabras. Éstas se disponen sobre el cuaderno, o sobre un folio o cartón preparado para tal menester. Se distribuyen a lo largo de tres filas, como si de un cartón de bingo o lotería se tratase. El maestro puede “cantar las palabras” extrayéndolas del grupo o categoría que se haya establecido. Los alumnos, por su parte, tendrán que ir contabilizando el número de palabras que llevan acertadas, para esto, se recomienda que, en lugar de tacharlas, tengan que repasarlas, es decir, tengan que escribir encima un par de veces, con esto incrementamos el número de posibilidades de escritura de las palabras trabajadas.

Es condición indispensable, antes de iniciar el juego, que el maestro ojee el cartón que cada alumno elabora, pues todos sabemos que muchos chicos, a pesar de estar copiando, cometen errores de estas características: sustituir b/v, sustituir y/ll, etc.

Barco Bombilla Maravilla

BINGO

yate boca huella cabaña

bisabuelo hambre

verbo ambulancia

hijo

(c) Proyección de diapositivas: esta actividad se puede programar de forma conjunta entre el área de lenguaje y el área de educación artística. En el tiempo dedicado a esta última, se diseña la confección de diapositivas en “papel cebolla”, diapositivas que conjugarán, una vez más, la ansiada asociación de significante y significado, es decir, contendrán un dibujo y la palabra que lo representa. Cada alumno realizará el número de ellas, alusivas al vocabulario, que su maestro le adjudique.

Cuando las diapositivas han sido elaboradas, se procede a la proyección de las mismas en el tiempo del área de lenguaje. Las diapositivas estarán mezcladas, con objeto de que no todas las realizaciones de un alumno aparezcan de manera correlativa. Si así se hiciese, el interés y la motivación de los que ya habían visto sus trabajos podría decrecer.

Estas proyecciones persiguen la ampliación del vocabulario visual de nuestros alumnos, pero no podemos olvidar, que la reeducación de la ortografía debe incorporar el componente (grafo) motor, por lo que, la proyección de un vocabulario específico, tendría que ir acompañada de la realización de una ficha autoaplicable: relación de términos proyectados en las que falta la letra objeto de dificultad. Estas fichas pueden ser autocorregibles, bastaría relacionar al dorso las palabras escritas al completo.

(d) Textos mutilados: los ejercicios que vamos a detallar a continuación están inspirados en la técnica de cloze, técnica que tuvo su origen en la Francia de los años 50. Fue, inicialmente, utilizada para medir la lecturabilidad de un texto, la tarea consistía en eliminar ciertas palabras de un texto o párrafo, e intentar que lo completaran leyendo en voz alta, sujetos de diferente nivel lector. La finalidad no era otra que determinar el nivel adecuado para el que el texto había sido configurado, hecho que se desprendía del nivel de dificultad que tuviese un alumno para completar los espacios en blanco (representados mediante una línea horizontal). Rápidamente, los iniciadores de esta técnica cayeron en la cuenta de que esta actividad no sólo servía para evaluar los textos sino también a los lectores.

Esta estrategia, además de permitir la mejora de la comprensión, podría ser válida para el objetivo que nos ocupa si somos capaces de aderezarla con los ingredientes oportunos. Veamos algunas variaciones que pueden llegar a convertirla en una técnica muy efectiva:

l La palabra suprimida se sitúa en uno de los márgenes justo en la misma línea en la que el alumno habrá de introducirla. l En uno de los márgenes, y justo en la misma línea en la que el alumno habrá de introducirla, se situarán dos opciones de respuestas. Tan sólo una de ellas es la verdadera.

l Se aportan dos opciones de respuestas, situadas en la misma línea en la que el alumno habrá de introducirla, pero cada una de las opciones se coloca en uno de los dos márgenes. Tan sólo una de ellas es la verdadera. l Las palabras suprimidas se sitúan en el margen, en la misma línea en la que el alumno habrá de introducirla, pero los espacios en blanco no son señalados en el texto. l Igual que la anterior, pero las palabras del margen no seguirán el orden de la línea en que deberían ir escritas. l En lugar de espacios en blanco, el texto contendrá ciertas palabras subrayadas. En el margen se colocarán las palabras por las que éstas deben ser sustiuidas. La palabra del márgen pueden ir situada en la misma línea en la que el alumno habrá de introducirla o se puede alterar el orden, lo que, indudablemente, dificulta la actividad. l El texto contendrá palabras subrayadas. Éstas han de ser sustituidas por una de las dos opciones propuestas en el margen. Es ésta una estrategia muy propicia para trabajar la sinonimia.

Por otra parte, en la casa infantil puede encontrar muchos ejercicios y fichas de ortografía como:

La casa infantil es una web con el objetivo de aportar materiales infantiles educativos y entretenimiento. Los maestros, profesores y padres pueden encontrar muchos recursos escolares para complementar muy diversas disciplinas y niveles de su educacion. Hay materiales para preescolar, infantil, primaria etc.

Puede consultar mas articulos de la casa infantil o utilizar el buscador para localizar el recurso infantil que necesita.

Please follow and like us: